Los corredores pasamos muchas horas al aire libre, a menudo en las franjas de mayor radiación. Esa exposición acumulada, semana tras semana, tiene consecuencias reales para la piel y la salud a largo plazo. Protegerse del sol no es una recomendación menor de verano: es parte del entrenamiento. Te explicamos cómo hacerlo bien, por zonas.
La piel: crema solar resistente al sudor
Usa un protector solar de factor alto (SPF 50) y, muy importante, resistente al agua y al sudor. Aplícalo entre 15 y 30 minutos antes de salir y reaplica en salidas largas. No olvides las zonas que se nos escapan: orejas, nuca, parte posterior de las piernas y empeines si corres con calcetín bajo.
La cabeza y el cuero cabelludo: el punto más olvidado
El cuero cabelludo se quema con facilidad y casi nadie le pone crema. Aquí la solución más cómoda y eficaz es una gorra. Además de proteger la piel de la cabeza, da sombra a la cara y reduce la sensación de calor, lo que te ayuda a rendir mejor.
Gorra completa, no solo visera
Un apunte importante: las viseras dejan toda la parte superior de la cabeza al descubierto, así que protegen los ojos pero no el cuero cabelludo. Si la radiación es tu preocupación principal, una gorra completa es la mejor elección.
Es justo la filosofía con la que hacemos las gorras de Bico: tejido transpirable y ultraligero que da sombra a la cara y resguarda el cuero cabelludo sin sumar calor. Están diseñadas y creadas en España, y nacieron corriendo cerca del mar, así que de sol saben un rato.
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Los ojos: gafas con protección UV real
La radiación ultravioleta también daña los ojos. Unas buenas gafas de sol deportivas, con protección UV del 100%, evitan molestias, lagrimeo y daños a largo plazo, además de mejorar la visibilidad en superficies con reflejos.
Los labios y otras zonas sensibles
Un bálsamo labial con SPF previene grietas y quemaduras en una zona muy expuesta. Si llevas el pelo corto o la frente despejada, presta especial atención a esos puntos.
Hábitos que multiplican la protección
- Evita las horas centrales del día (12:00–17:00), cuando la radiación es máxima.
- Busca rutas con sombra: parques, bosques o calles arboladas.
- Lleva ropa técnica de manga, ligera y transpirable, en zonas de mucha exposición.
- Hidrátate bien: una piel hidratada tolera mejor el sol.
Protegerte del sol al correr no te quita ni un segundo de rendimiento; al contrario, te permite seguir entrenando muchos años con la piel sana. Crema, gorra y gafas son los tres pilares: simples, baratos y enormemente eficaces.